Si en vuestro centro habéis planeado organizar alguna actividad diferente para los niños en el último día del año, os queremos dar una idea. Un taller de pintacaras es una actividad que siempre gusta mucho a los más pequeños, os explicamos el porqué.
¿Qué es un taller de pintacaras?
Se trata de una de las actividades infantiles más famosas que hay. Utilizando un maquillaje especialmente preparado para la piel, los niños se pueden pintar las caras de lo que ellos quieran: de su animal favorito, un superhéroe o Santa Claus.
Es la clase de plan con la que disfrutan mucho, ya que acentúa esa parte más especial y mágica que tienen las fiestas, especialmente si es Navidad.
En este taller, podemos enseñar a los pequeños cómo pintar las caras de sus amigos. Qué recursos utilizar y, en general, cómo desarrollar su creatividad y pasárselo en grande. De hecho, es una de las actividades que más éxito tienen.
¿Qué taller de pintacaras podéis elegir?
Lo cierto es que tenemos una gran variedad de los mismos. En general, dependen de la temática del momento. En Halloween hacemos un pintacaras más relacionado con lo fantasmagórico. Pero, previo a las fiestas, los diseños suelen estar relacionados con la temática navideña.
Así, podemos acompañar a los niños de vuestro centro mientras se pintan la cara los unos a los otros y se disfrazan de los protagonistas navideños, como Papá Noel y los Reyes Magos. O, también, de algunos renos de Santa Claus.
Si preferís organizar una fiesta no tan temática, también pueden elegir otras representaciones, como por ejemplo los superhéroes. Sea cual sea el objetivo, es una iniciativa que siempre disfrutan mucho.
En cualquier caso, una fecha más que interesante para organizar este evento es el último día del año. Si bien los adultos tienen muchas formas de disfrutar de la Nochevieja, no deja de ser bonito el hecho de que los más pequeños puedan tener también un pequeño evento exclusivo para ellos. En este caso, un original taller en el que aprendan a pintarse la cara.
¿Por qué organizar un taller como este?
¿Qué motivos hay para quedarse con esta actividad y no con cualquier otra? Bueno, estos son los principales.
- Es un plan perfecto para un día especial. Y Nochevieja es uno de esos momentos en los que más permisivos son los padres. Por lo tanto, es una buena época para que los niños puedan pintarse la cara sin preocupaciones.
- Es muy versátil. Las caras se pueden pintar con las referencias que se quiera.
- Incentiva la creatividad de los más pequeños. Al final, casi todos los ejercicios que tienen que ver con imaginar personajes y con pintarlos son muy estimulantes durante la infancia. Por lo tanto, lo podéis plantear como una actividad educativa.
- Funciona muy bien entre los más pequeños. Si nos centramos solo en que disfruten, entonces podemos garantizar que este tipo de talleres les encantan.
En definitiva, un taller de pintacaras es ideal para que los más pequeños puedan despedir el año. Nosotros os ayudamos a organizar una actividad así en nuestro centro. ¡Contáctanos aquí!





